Los países del G-7 junto a sus Bancos Centrales se suman así a los esfuerzos del Gobierno japonés y del Banco de Japón por estabilizar la economía nipona. La autoridad monetaria nipona que ha inyectado a lo largo de la semana 34.000 millones de yenes (429.998 millones de euros) en el mercado, ha vuelto a intervenir hoy con otros 3.000 millones de yenes.
En nuestra opinión, el paso tomado por el G-7 es el adecuado. La volatilidad en el mercado de divisas es lo último que necesita la tercera economía del mundo en el momento en que todos los instrumentos de política económica (monetarios, fiscales y tipos de cambio) deben dirigirse hacía los esfuerzos de la reconstrucción.
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viernes, 18 de marzo de 2011
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